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Casualmente Fotografia

Dos artistas de lugares tan distantes como Georgia y Brasil confluyen en el mismo espacio en Barcelona. Pese a esta distancia, Ilana Lichtenstein (Sao Paulo, 1986) y Levan Tsulukidze (Georgia, 1975) tienen una concepción del arte similar, ya que, si en sus obras presenciamos el cambio constante de protagonismo entre el paisaje y el personaje, en su manera de trabajar podemos observar como el intercambio ocurre entre la propia figura del artista y su obra. Esta característica comporta también un cuestionamiento constante en cuanto al medio artístico se refiere.
Levan Tskulukidze y Ilana Lichtenstein rompen con la idea de que una fotografía es un registro de la realidad, un generador de verdades, para mostrarnos un apartado mucho más introspectivo y cercano a la realidad que vive el propio fotógrafo. La fotografía ha sido utilizada a lo largo de su historia como un medio de retratar la verdad, de mostrarnos la realidad a través de imágenes. Esto ha hecho que también se convierta en un arma utilizada por la política y los medios de comunicación, ya que como bien dice el refranero popular, una imagen vale más que mil palabras.
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Levan Tsulukidze y Ilana Lichtenstein comparten el interés por la no manipulación de la imagen que presentan. Este voluntad de mostrar la fotografía tal y como la cámara la registró, choca también con el interés mutuo de explicar historias que, siempre desde la perspectiva subjetiva del artista, nos muestren una ficción cercana a la cinematográfica. Es dentro de esta ficción donde se enmarca el interés también mutuo de retratar espacios a partir de paisajes y elementos no reconocibles, tratándose pues de escenas personales, paisajes interiores que el artista decide compartir con nosotros. Artistas como Jean Marc Bustamante (Toulouse, 1952) nos presentan también una visión parecida de Barcelona. Las series fotográficas llamadas “Tableau”, o “Serie Barcelona. Something is missing” nos muestran una ciudad desconocida para la mayoría, una serie de “no-lugares” donde tampoco nos presenta a gente, espacios deshabitados en la periferia. Se intuye la huella de la gente, pero no la vemos por ningún lado.

A diferencia de Bustamante, Ilana Lichtenstein está interesada en mostrar a las personas. Pero en este caso los personajes no son gente anónima como en el caso de Tsulukidze, sino que sus fotografías se nutren de la propia gente que la rodea, dejándonos acceder a su intimidad y privacidad. En la serie “Una y otra erupción” la artista nos presenta paisajes cotidianos, consumidos por la oscuridad, donde gente desconocida para nosotros aparece y desaparece de la escena como si de un storyboard se tratara.
Sorprende saber que esta serie está prácticamente fotografiada en la isla de Lanzarote, ya que no hay muchos elementos que nos lo indiquen. Son fotografías personales en las cuales no hay ningún registro del lugar en que han sido tomadas. Las texturas de la tierra, máximo indicador del espacio vivido por los protagonistas, se asemejan al de una pintura abstracta. Al igual que Jean Marc Bustamante, que titula sus obras “Tableau” en referencia al soporte pictórico, Ilana pretende romper las fronteras de la fotografía a través del propio proceso fotográfico. Sus fotografías, impresas sobre papel algodón, nos dan una textura aterciopelada que también nos es indicativa de lo que la artista quiere contarnos, y dejando la fotografía sin el clásico paspartú blanco, pegada al marco, vemos fotografías que bien podrían ser pinturas.
Levan Tsulukidze y Ilana Lichtenstein comparten esta voluntad de no posicionarse como fotógrafos, sino como artistas, siendo el medio utilizado fruto del proceso y no al revés. Dos artistas que no se conocen y que coinciden por azar en Barcelona, deciden utilizar el mismo medio para expresar ideas semejantes, casualmente fotografía.

Glòria Fernández Macias / 2012
(texto curatorial da exposição ‘Casualmente Fotografía’, janeiro de 2012)

 
 
by artebr.com